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jueves, 24 de enero de 2008

Victor Cuellar: "Si logramos que todos los jugadores estén a pleno, va a ser difícil que nos ganen fuera de Salta"



De él depende el futuro de Gimnasia y Tiro... y no es una exageración decirlo, pues el rendimiento que el equipo demostrará dentro del campo de juego en lo que resta del torneo estará muy ligado a su trabajo. Todos tienen su momento… y este es el suyo. El preparador físico de Gimnasia y Tiro, Víctor Cuellar, es el centro de atención en esta preparación del Millo para la segunda parte de la temporada 2007/08 del Argentino B.
En una extensa nota con este blog, el profe nacido en Salta Capital un 16 de octubre de 1974 tocó temas ligados a lo personal y profesional. “En lo emocional, lo que importa es el clásico. A veces la gente prefiere ganar el clásico a no ascender”, comentó al hablar de la previa del gran choque contra Central Norte de este domingo.
Con respecto a la posible clasificación, Cuellar es muy optimista. “Si logramos que todos los jugadores estén a pleno, va a ser difícil de que nos ganen afuera de Salta”, sostiene, pero además agrega: “En la cabeza de todos esta que clasificamos y vamos a llegar a esos partidos finales, que por cierto van a ser más duros. Habrá canchas llenas, con árbitros más localistas y muy cargados emocionalmente. Pero sobre todo serán más intensos físicamente”.
El profe sabe de la importancia del objetivo, por lo que conoce lo importante que es su trabajo: “El fútbol, en sí, no es lógico. La preparación física, sí. Si uno se equivoca en su trabajo, se va a ver en la cancha. Soy consciente de eso”.

Dio sus primeros pasos en las inferiores de Central Norte, donde trabajó casi todo un año. En aquel momento, el Tigre Amaya dejó de ser el técnico de la primera división del club y llegó el Tano Riggio, pero sin preparador físico. ¿Casualidad? No, para Cuellar no fue así… Era una señal. “Me llamaron a mí, le gustó la forma de trabajar que tenía y me quede con el Tano”, cuenta.
Todo parecía color de rosas, pero llegó el momento en que el Tano se fue de Central y el desempleo empezaba a invadir la cabeza de Víctor… pero el teléfono volvió a sonar y el trabajo nuevamente golpeó su puerta.
Esta vez una dupla necesitaba de sus servicios. Se trataba de un club grande: Gimnasia y Tiro. “La dupla quería que estuviera con ellos para jugar la promoción. Recuerdo que no hubo un bache entre Central y Gimnasia. Al toque tuve trabajo. Después, salvamos al Albo del descenso y empezamos este proceso con este grupo muy lindo. Hay jugadores con experiencia y muchos jóvenes".
-¿Cual es la estrategia pensada para esta pretemporada?
-En esta parte del año, las cargas de trabajo son menores a las que tuvimos en la primera parte de la temporada, cuando empezó el Apretura. Todo, por una cuestión de tener poco tiempo. Cuando volvieron de las vacaciones, le hice una prueba al grupo para ver en qué nivel estaban y la verdad que a muchos les hicieron bien las vacaciones. He visto que se superaron. Hubo un par que bajaron el rendimiento, pero no mucho. En la primera semana vamos a hacer un trabajo en doble turno bastante intenso, pero con una orientación más bien futbolística. La idea es no descuidar los aspectos futbolísticos. La razón es que tenemos poco tiempo y no queremos que pierdan la adaptación al fútbol. Sucede que cuando el jugador está muy fatigado, pierde coordinación. Entonces, ahí es cuando uno observa que está duro el futbolista. Entonces, este trabajo de base no va a ser tan duro como el anterior. Va a haber una semana intensa y luego el resto de la pretemporada va a estar dedicada a lo futbolístico, cosa de llegar lo mejor posible al primer partido.
-¿Cómo detallarías y explicarías esa mezcla entre trabajo físico y futbolístico?
-La idea es mejorar todo. Ya tenemos la experiencia de la primera etapa. Si bien nadie me criticó directamente a mí, decían que el equipo estaba lento. Pero se entendía la indirecta, porque cuando un equipo está así, es culpa del preparador físico. No hace falta que lo mencionen. A lo largo de este tiempo, como tenemos una base trabajada el año pasado, vamos a tratar de que los jugadores tengan más contacto con la pelota y no hacer tanto trabajo físico. La idea es hacer trabajos aeróbicos con la pelota, como por ejemplo en especio reducidos. Entonces, de esa forma trabajan en lo físico y futbolístico. El trabajo de velocidad también es específico, debido a que usamos las mismas cargas y espacios que existen en un partido, porque generalmente en una etapa de pretemporada se busca un poco más. En comparación con el año pasado, bajé las cargas en un 50 por ciento. Pero sin embargo es desgastante, porque hay doble turno. Todo eso con respecto a lo físico… En lo emocional, lo que importa es el clásico. A veces la gente prefiere ganar el clásico a no ascender.
-¿Cuál va a ser la estrategia de trabajo durante el resto de la temporada?
- Este año lo vamos a ir manejando, o sea, priorizamos el primer partido. Hay que ganarlo. Después, vamos a ir viendo y controlando los minutos de juego de los jugadores. Por ahí los pararemos una semana y haremos hincapié en lo físico para que levanten el nivel. Va a ser un trabajo ondulatorio. Van a haber momentos en los que se va a subir la carga y otros en los que se va a bajar. En la cabeza de todos esta que clasificamos y vamos a llegar a esos partidos finales, que van a ser más duros por cierto. Habrá canchas llenas, con árbitros más localistas y muy cargados emocionalmente. Pero sobre todo serán más intensos físicamente. Entonces, si no estamos bien, nos van a pasar por arriba. Asi que si nosotros estamos bien, vamos a tener más posibilidades. Todo está planificado así: subir y bajar cargas según las necesidades. Si estamos bien, se van a sacar a los jugadores importantes para que hagan trabajos físicos con el fin de que levanten en ese aspecto. Entonces, iremos alternando nombres.
-¿En tu trabajo tenés total libertad o por ahí se acerca uno de los técnicos y te dice: “Mira, no quiero tal cosa”?
-La verdad que tengo un muy buen diálogo con los técnicos, sobre todo con Nacho, que tiene muchos conocimientos en preparación física. Eso fue algo que me dio mucha tranquilidad cuando me llamó. Tenemos más o menos los mismos pensamientos. Cuando yo digo algo o sugiero algo, se me escucha. A veces se me cuestiona, pero yo saco mis fundamentos. En preparación física, uno más uno es dos… Pero no así en el fútbol, porque vos podes estar mejor físicamente que el otro equipo, pero podes perder por un accidente en un partido. El fútbol, en sí, no es lógico. La preparación física, sí. Si uno se equivoca en su trabajo, se va a ver en la cancha. Soy consciente de eso. Pero con los técnicos tengo un muy buen diálogo y los veo conforme con mi trabajo. Me siento cómodo y respetado por ellos, los jugadores y los dirigentes. Nunca nadie vino y me dijo nada. Es más, en un momento me felicitaron por la buena campaña… pero al final nos caímos, por desgracia…
-Justamente ese tema quería tocar, ¿El mal cierre de año de Gimnasia y Tiro como visitante, estuvo relacionado en algún punto con lo físico?
-No, yo creo que no. Para mí estuvo ligado más que nada a lo mental. Fuimos a Tucumán a ganar los dos partidos, pero los perdimos de contra. Nosotros errábamos goles y ellos llegaban y anotaban. Fue una cosa de locos. Si bien jugamos en canchas malas, tenemos que mentalizarnos en ganar en cualquier lado. Si queremos ser protagonistas y candidatos a ascender, tenemos que ganar en cualquier cancha y bajo cualquier circunstancia.
-En lo que respecta a lo físico, Gimnasia, tiene el potencial para lograr el ascenso?
-Sí, sí lo tiene. Creo que tuvimos algunos inconvenientes como algunas lesiones de jugadores importantes. Pero creo que si logramos que todos los jugadores estén a pleno, va a ser difícil de que nos ganen afuera de Salta. Y como local es importante hacer sentir la localía.
-Entre los nombres importantes se encuentra el de Rueda, con una larga trayectoria. ¿Alguna vez se acercó a hablar de tu trabajo o pedirte los fundamentos?
-Luis estudió educación física, asi que tiene armas como para criticar, pero nunca me sentí preocupado por esa situación. Él siempre me pregunta por qué hacemos las cosas y yo le doy mis fundamentos. Porque no hacemos los trabajos así porque sí. Todo tiene su porqué. Yo busco enriquecerme con su experiencia en primera y en el fútbol internacional, al igual que Alejandro Duré. Siempre intento verlo como un jugador más, pero la verdad es que él tuvo una experiencia muy rica. No me siento mal cuando él viene y me dice: “Profe, este trabajo lo hacíamos así en tal club”. En algún momento charlamos y buscamos adaptar las cosas.
-Claro, si es una crítica constructiva, suma.
-Así es. Si yo sintiera que él me está criticando como queriendo decir que yo no sé, ahí sí yo me sentiría ofendido y lo apartaría del grupo para hablarlo bien claro. Pero eso no sucede y tengo una muy buena relación con Luis al igual que con el resto del plantel. Me siento muy respetado por ellos, incluso muchos de ellos me agradecieron en su momento porque se sentían muy bien en lo físico. Todo eso me fortalece, porque no es que yo vengo al club, planifico un entrenamiento y ya está. No, yo voy a mi casa y busco la forma de seguir creciendo, me capacito y busco estar actualizado siempre. Vivo para esto. A la capacitación la hago vía Internet, por medio de cursos virtuales donde chateo con profes de España, Italia, Australia y demás países.
-¿En esta pretemporada, cual es el jugador que mejor está físicamente?
-El “Mecha” Rodríguez es el más fuerte, el más resistente y el más veloz. Creo que está un escalón por arriba del grupo. Después el resto, se destacan en diferentes puntos. Luis Rueda está muy bien y es uno de los que mejor volvió del parate. Duré también esta bien. Yo creo que si siguen jugando es por algo. Se cuidan y se dedican. Ellos son muy profesionales. Son personas con las que me gusta trabajar, porque estan siempre adelante del grupo y nunca reniega.
Además...

miércoles, 2 de enero de 2008

Ángel Sachez: “Me sorprendió la rivalidad que existe entre jujeños y salteños. No me imaginaba que hubiese tanto odio"

El ex árbitro, en una entrevista con http://www.gimnasiaytiro-salta.blogspot.com/, cuenta cómo fue dirigir el primer choque entre Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Gimnasia y Tiro de Salta por torneos cortos de Primera División. “En los 90 minutos fue un partido malo, en el que ninguno de los dos quería perder su primer clásico”, recuerda sobre aquel encuentro disputado el 28 de septiembre de 1997. Incluso se animó a compararlo con un River-Boca.
Ángel Sánchez, quien dejó atrás 13 años como árbitro en el fútbol grande argentino en 2005, supo rearmar su vida fuera de las canchas. “Gracias a Dios, previne la situación del retiro con un año de anticipación y me ocupé de buscar invertir tiempo en actividades nuevas para poder sobrellevar las cosas”, aclara.
También, el ex árbitro habla de su nueva etapa profesional en la televisión y no deja de lado la actualidad del fútbol salteño.“Hay plazas en el fútbol grande que no se pueden perder y Salta es una de ellas”, sostiene el columnista de La Ultima Palabra, programa emitido por Fox Sports.
Pero eso no es todo, porque además, confiesa haberse enamorado de Salta gracias a las veces que le toco ir a la provincia para dirigir al Albo. “¡Yo soy un fanático de las empanadas!”, asume Sánchez.

-Cuando un jugador se retira, suele sentir un vacío en su vida. Usted dejó el fútbol hace poco más de un año, ¿cómo vivió el momento posterior?
-Mirá, la carrera de un árbitro es tan o más prolongada que la de un jugador. Yo estuve 27 años desde que inicié el curso hasta que terminé la carrera. Cuando terminó ese partido, sabes que dejaste de cumplir una función que para vos formó parte de tu vida y de tu rutina durante muchísimos años. Si uno no tiene una actividad o no se preparó para ese momento posterior al retiro, aunque el duelo lo tenes que hacer de cualquier forma, si no generaste una actividad que ocupe el tiempo que antes tenías ocupado en el fútbol, sin ninguna duda que te cuesta. Yo, gracias a Dios, previne la situación del retiro con un año de anticipación y me ocupé de buscar invertir tiempo en actividades nuevas para poder sobrellevar las cosas. Ahora, hace un año y medio que me retiré y no volví a pisar una cancha. Justamente el otro día fui a dirigir un partido en el predio de AFA, donde yo entrenaba, y ese olor del pasto en la mañana que yo percibí durante tantas años, me generó muchos recuerdos. Aquella fue sin lugar a dudas una etapa muy importante y prolongada de mi carrera… y se extraña.
-Habló de que buscaba hacer cosas nuevas. Veo que tuvo suerte, porque le tocaron actividades relacionadas al fútbol…
-Dije cosas nuevas, porque yo me metí en un micro emprendimiento de animales vivos. Durante un año y medio lo hice. Ahora ya no estoy en eso, pero me ayudó en realizar nuevas actividades y conocer otras personas. Ocupé mucho tiempo en esa actividad y me ayudó. Pero tuve la suerte y la fortuna de que poco tiempo después a haberme retirado, Fernando Niembro me convocó para hacer un programa previo al Mundial Alemania 2006, que se llamaba Objetivo Alemania. Durante los ocho programas hice incursiones reglamentarias. Tenía todo un bloque de 15 minutos para hablar del reglamento del juego… Les gustó lo que hice y eso los motivó a llevarme a Alemania como comentarista del arbitraje. O sea, que viví la experiencia como comentarista de un Mundial… Eso también les gustó y me contrataron para estar este año en La Última Palabra con ellos. Por todo eso, pude seguir ligado al fútbol. Trabajo en la escuela de periodismo Tea-Deportea, en la escuela de técnicos de Lanús y también estoy en un curso que se llama Laboratorio Fútbol de la Ciudad de Buenos Aires, donde hablo de fútbol. Este deporte sigue formando una parte importante en mi vida y estoy agradecido de que así sea.
-Mencionó su rol en la televisión, ¿cómo ve esa nueva faceta que le toca como periodista?
-No sé si la faceta de periodista. Sí la de tratar de aportar, sin descalificar. A mi me molestaba mucho cuando me decían: “Este no puede dirigir”. Pero no me molestaba tanto cuando decían: “Este dirigió mal”. Porque el dirigir mal era una posibilidad que existía. Intento hacer una crítica y un aporte positivo al desarrollo. También a la formación no sólo del árbitro, sino también de la gente. La idea es que la gente sepa un poquito más el porqué de algunas sanciones de un árbitro. Todo esto ayuda al enriquecimiento de los televidentes.
-Imagino que esta etapa posterior a su carrera como árbitro lo ayuda a seguir sumando objetos a su museo.
-Sí, siempre hay algo para agregar. El otro día cubrí por primera vez un partido de Eliminatorias, que fue Argentina vs Chile e hice mi primer reportaje a un árbitro en un vestuario, con la ansiedad que eso genera. Eso nunca lo había vivido y como son vivencias nuevas, me guardé para el museo la credencial que me habilitaba para estar dentro del estadio. Como te decía, dirigí un evento organizado por YPF en el predio de AFA y me quedé con la pelota. Siempre hay algo para llevarse, porque todo partido te deja un recuerdo.
En esta nota de La Nación Deportiva, se observa el museo que Sánchez amró en su casa.
-Hay un partido que dirigió y del cual seguramente recordará cosas. Estoy habando del clásico del norte jugado el 28 de septiembre de 1997 entre Gimnasia y Esgrima, de Jujuy, y Gimnasia y Tiro, de Salta. ¿Lo recuerda?
-Primero, recuerdo la trascendencia que eso tenía. Era el primer clásico, pero sobre todo me sorprendió la rivalidad que existe entre jujeños y salteños. Yo la descubrí ese día. Pasa que uno va a Jujuy, va a Salta; son dos provincias hermosas, pero no me imaginaba que hubiese tanto odio… La cancha del Lobo guarda un lugar muy pequeño para los visitantes y apenas entró la parcialidad salteña empezaron los incidentes. Por esa razón, tuve que detener el juego por un instante prolongado. Después se produjeron incidentes afuera cuando se retiraba la gente. En los 90 minutos fue un partido malo, en el que ninguno de los dos quería perder su primer clásico y se notó. Pasa que cuando hay cosas tan importantes en juego ninguno de los dos sobresale, porque el principal objetivo es no perder más allá de querer ganar. No fue un partido difícil desde lo disciplinario dentro de la cancha, lo que si fue complicado fue manejar el entorno. Muchas veces los árbitros tenemos que resguardar la seguridad y la tranquilidad dentro del campo, sino que también el comportamiento de lo que está afuera. Como te decía, no fue complicado desde lo futbolístico; sí lo fue en lo previo, con la ansiedad del jujeño. Yo me cruzaba con los hinchas de Gimnasia de Jujuy por la calle en el día previo y me decían: “!Mañana tenemos que ganar!” . Para todos el clásico del norte era como un River-Boca y uno lo vivió y lo disfrutó de esa forma.
-¿Hay algo más de aquella previa al clásico del norte que se le venga a la memoria?
-Nosotros comíamos unas empanadas en Manos Jujeñas, muy cerquita del hotel. Nosotros paseábamos bastante cuando íbamos a Jujuy, porque es una provincia muy rica para disfrutarla. Como llegábamos antes, siempre había alguien que nos facilitaba un auto con el que hacíamos un recorrido por Maimara, lo que nos posibilitaba comer unas empanaditas y llegar a la Quebrada de Humahuaca…
-¿Guardó algún objeto usado en aquel partido para el museo?
-Debo tener seguramente la pelota del partido, porque aquel era el primer clásico. También tengo los recortes estos que vos tenés. Dentro de las carpetas de toda mi trayectoria debo tener recortes de ese partido, sin lugar a duda.

El ex árbitro vuelve a leer la crónica de aquel clásico del Norte 10 años despues, algo que le trae muchos recuerdos... Sobre todo de Salta.
-¿Y qué recuerda de las ocasiones que le tocó ir a Salta para dirigir a Gimnasia y Tiro?
-Sí, a Gimnasia lo jugué cuando estaba en primera división… Salta es una provincia hermosísima. Yo digo que esos son los partidos en los que uno quiere ir, no tanto por el fútbol en sí, sino para conocer el lugar. Me acuerdo que iba con mi señora, nos alquilábamos un auto y nos íbamos a conocer Cafayate… Estuve en un pueblo que se llama Yacochuya, de donde me traje unos vinos espectaculares. Ahí me perdí en el medio del monte y conocí a una gente de una escuelita, de donde me hice medio como un padrino. Como yo tenía contrato con Adidas, logré que la marca me diera la ropa que tenía en desuso y durante muchos años la envié, así que tuve una relación de casi 4 o 5 años con esa escuelita. En aquel lugar los chicos caminaban cuatro o cinco horas por la montaña para poder ir al colegio. Recuerdo que estaban tratando de construir un lugar para albergarlos en el invierno. Hay algo que no me olvido más. Recuerdo que estaba la ambulancia porque le hacían a los chicos el chequeo mensual y alguno de ellos me conocían. “El árbitro! El árbitro!”, se sorprendieron. Yo me decía: “¡Cómo es que en el medio del monte me conocen!”. Eso realmente fue muy emocionante. Bueno, esto tiene la gente del interior: que es mucho más agradable que la de Capital Federal.
-¿Ya que toca ese punto, hay diferencias entre las personalidades de los futbolistas del interior y de capital?
-Yo no creo que haya diferencias hoy en día. Sí creo que el jugador del interior todavía guarda algo de nobleza y un afecto a la camiseta que el futbolista de Capital Federal no tiene. El jugador de capital piensa más en el boliche, en la joda; el del interior también piensa un poco en eso, pero también tiene ese afecto muy íntimo con el club en el cual juega. En general es hincha de ese club. Por ahí, desde ese lugar quizás es más dificultoso, porque los jugadores ponen más de lo que deberían poner en cada partido.
-En lo que respecta al clima de la cancha, ¿dirigir en el interior es más complicado?
-Depende de los torneos que dirijas. Yo he dirigido mucho por las ligas del interior contratado por el Sindicado de la Asociación Argentina de Árbitros. Algunos partidos sí son difíciles, sobre todo los clásicos. Son complicados y no son fáciles. Pasa que también la policía tiene sus limitaciones, porque pasa que el policía que custodia al árbitro el domingo es el mismo que luego tiene que ir al banco o hacer las compras en el almacén. Entonces, a veces tiene que meter preso al almacenero porque le tiro una piedra al árbitro o lo quiso fajar. En esos aspectos, la seguridad del árbitro sí es más complicada en el interior que en Buenos Aires.
-¿Desde hace cuanto que no va a Salta?
-La última vez que fui a Salta fue hace poquito, por un evento solidario organizado por la Fundación PUPI y la Fundación FORA (Fundación Oncológica Rodríguez Alzola). Conocí el estadio Mundialista… (click aquí para recordar el evento) La verdad que fue hermosísimo y lo disfruté mucho. Si vos me preguntas cuáles son los lugares a los que extraño ir, yo te contesto: Jujuy y Salta. Vos fijate que yo iba a los campeonatos regionales y no existía todavía el Patio de las Empanadas. Estaba Valderrama y a orillas del canal había una feria. Nosotros íbamos el día previo, encargábamos las empanadas y las traíamos congeladas a Buenos Aires. ¡Yo soy un fanático de las empanadas!
-Acompañadas por un vinito, imagino…
-¡Sí! Un Michel Torino, pero en damajuana. Un vino, que acá sería un vino fino… No, la verdad que esas cosas extraño a horrores. Recuerdo que íbamos a las Termas de Reyes. También, hice todo el valle de Cafayate. Fue algo paradisíaco.
-Bueno, ahora para los torneos de verano puede que vaya a Salta nuevamente con Fox Sports.
-Ojalá, porque lo disfrutaría mucho más. Ahí sí que no tendría problemas en comerme unas cuantas empanadas y tomarme unos buenos vinos.

SÁNCHEZ EN FOX SPORTS...

-¿Qué opinión le merece el proyecto del cual siempre se hablé de fusionar clubes para poner a Salta en primera división?
-¡Estaría bueno! Yo creo que en esos casos no se pierde la identidad. Lo que hay que lograr es que el fútbol salteño tenga un equipo en primera división. Un equipo fuerte, con un apoyo de las instituciones de Salta, comercios, industrial y gubernamental. No te hablo de una selección, pero si tratar de que los clubes fuertes de Salta se unan. Hay plazas en el fútbol grande que no se pueden perder y Salta es una de ellas. Es una provincia muy futbolera. He ido con Boca a jugar amistosos y vi como llenan la cancha. No hay dudas de que cuando hay grandes eventos, la gente de la provincia acompaña.


En 2005, Sánchez le tuvo que decir adiós al fútbol debido a que a los 49 años la AFA decidió no renovarle el contrato. Con 13 años dirigiendo en la primera división, el ex juez también es conocido por haber representado a la Argentina en el Mundial Corea Japón en 2002. En el torneo más importante del fútbol mundial, dirigió dos partidos: Sudáfrica 1 - 0 Eslovenia y Portugal 0 - 1 Corea del Sur… Este último juego se recuerda más que nada por la agresión que sufrió el árbitro argentino por el portugués Joao Pinto.
REVIVÍ AQUELLA AGRESIÓN...

Pero también se lo recuerda por acciones tan curiosas como la del 13 de febrero de 2005, cuando amonestó a un camarógrafo porque no se quería correr de un lugar en el que molestaba. Ángel Sanchez nació el 3 de marzo de 1957, en Lanús, provincia de Buenos Aires. En total, dirigió 391 partidos y sacó 216 tarjetas rojas y cobró 126 penales…
Además, debutó como profesional el 4 de abril de 1993 en un Platense 1 Español 3. En una ocasión fue homenageado por
Su vida esta llena de anécdotas… Y esta nota se va con una de ellas, que por cierto es muy graciosa…
“Con el Negro (Aníbal) Hay nos acordamos de una ocasión en la que dirigíamos en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, pero antes fuimos a la Quebrada de Humahuaca. Paramos a comer en Maimara y se largó un diluvio terrible. Recuerdo que en el pueblo estaba la Reina del Tamal, entonces fuimos a comer un chivito… y como diluviaba, nos dijimos: “El partido no se juega”. Entonces comimos chivito, empanadas y tomamos vino… Aquel día llovió tanto que hasta los árboles se cayeron en la ruta, por lo que estaba Vialidad Nacional cortando los árboles, porque los autos no podían pasar. Entonces, tuvimos que bajarnos del auto y pasar caminando, subir a los autos que se volvían para la ciudad de Jujuy para que nos llevara. O sea, que la persona que nos llevó, no nos pudo traer. Bueno, entonces nosotros nos dijimos: “Nos vamos hasta el hotel a buscar la ropa, porque seguro el partido se suspende por la lluvia”. Entonces, el Negro se fue para la cancha y cuando llegamos nos dimos con que ¡no había caído una gota! Igual tuvimos que dirigir. Bueno, son anécdotas…”

Rueda: “La idea es quedarme a vivir en Salta, retirarme acá y seguir muy ligado a Gimnasia y Tiro”

Con 25 años se compró a casi toda una provincia. No era millonario, sino goleador. Sus tantos fueron pilares sin duda alguna del ascenso a primera de Gimnasia y Tiro en 1997. En aquella temporada Luis Rueda anotó 22 tantos en 42 encuentros jugados, una marca excelente teniendo en cuenta cómo llegó el futbolista al club salteño.
En tan sólo un año, aquel joven mendocino pasó de jugar el humilde Argentino “B” defendiendo los colores de San Martín del Monte Comán a que los diarios hablaran de su posible incorporación a River Plate, gracias a las tratativas de su entonces nuevo representante Gustavo Mascardi, que había comparado su pase en 750 mil dólares.
Luego de 10 años, Rueda vuelve a Salta, pero esta vez no lo hace por días ni por meses; lo hace para siempre, según sostiene. Sucede que el ídolo del Albo tiene en mente colgar los botines en el club que lo catapultó en su carrera y seguir ligado a la entidad ya sea desde el banco o desde las oficinas. No importa desde dónde, para el delantero el fin será siempre el mismo: devolverle al club salteño el lugar que perdió en el fútbol argentino.
“Yo a la parte mala no la he vivido en Gimnasia y Tiro. Siempre que vengo a la cancha espero ver a toda esa gente que aquellos días alentaba desde las tribunas. El mensaje para la el hincha es ese, que entienda que entre todos se puede llegar a conseguir algo bueno, que confíen en este cuerpo técnico y en este grupo de jugadores que se ha armado, porque creo que es un grupo muy importante para la categoría. Ojala que tengamos la suerte que hay que tener en estos torneos para lograr el ascenso”, sostiene Rueda.

¿Cuánto significa para vos Salvador Ragusa, el técnico que te trajo a Gimnasia y Tiro?
Mucho, obviamente. Pasa que yo en ese momento jugaba en Mendoza y era más conocido a nivel local. Era mi primera experiencia en el Nacional B y fue completamente exitosa. El mérito de él es muchísimo, porque nos rescató a mí y a (Jorge) Cervera. Él miraba mucho los partidos de ascenso y confió en nosotros cuando en ese momento se nombraba a otros delanteros de renombre. Pero como ellos no llegaron, en ese hueco que hubo jugué los primeros partidos y luego me supe hacer un lugar.






Cuando Ricardo Rezza llega al club en 1997, sostiene que él te tenía en sus planes a comienzo de temporada, pero Ragusa te había sacado de sus planes. ¿Cuánto significó para vos ese apoyo que te demostró él desde un comienzo?
Mucho, porque además fue él quien culminó todo lo que se había empezado. Es una persona muy estupenda, aparte y creo que tenemos una relación muy buena. Significó mucho para Gimnasia y Tiro también, porque él ya les había dado un ascenso. Llegó con la obligación de volver a subir y lo logró. Bueno, con el correr de los partidos sucedieron muchas cosas que hicieron que el club volviera a primera por segunda vez en su historia. Para mí también fue una temporada imborrable.




¿Cómo recordas tu llegada a Gimnasia y Tiro?
Fue totalmente hermosa, en otras circunstancias, y terminó todo con un ascenso. Entonces, el recuerdo es imborrable. Ahora el club está en otras condiciones y tiene otras pretensiones. Las cosas cambian y la realidad te marca hoy que necesita más que nunca de la gente que lo quiera.




¿Cómo viviste la serie final ante Talleres en Córdoba por el ascenso?
Sin dudas recuerdo el viaje a esa provincia y las dos semanas imborrables porque se fue con el objetivo de ganar y ascender de visitante, ante un rival que tenía mucha trayectoria y en un estadio olímpico que estaba también repleto. Hubo un marco hermoso y fue como jugar una final de primera división. Se vivió bien. Por suerte llegamos a los penales. En fin, se consiguió el ascenso con ese plus de emoción que te dan los penales. Fue todo muy positivo.




¿Seguís teniendo contacto con ex compañeros de aquel plantel?
Sí, con Cervera, con Maximiliano Kadijevic, con Sergio Plaza, con quien nos hemos encontrado y hemos sido rivales. Bueno, con la mayoría de los por entonces jóvenes. Pero con aquellos que ya eran grandes, perdí el contacto, porque siguieron como dos años más y se retiraron. Con la mayoría nos hemos encontrado en canchas o por la calle. Lo que tenemos en común es haber vivido ese momento bueno y haber quedado de muy buenos amigos.







Luego de 10 años volves a Gimnasia y Tiro, ¿cómo encontras al club?
Lo encuentro en una situación que no es la ideal, sin dudas. El club ha perdido mucho de lo que tenía y había logrado con mucho esfuerzo. En este momento, en el Argentino B la idea es un poco recuperar todo lo perdido. Se empezó a trabajar con seriedad y con jugadores importantes. Bueno, ojala que el club comience a despegar y, sobre todo, que frene la caída tan mala que venía sufriendo. Mi presencia acá tiene que ver mucho con esto.







Entonces, está más que claro que el objetivo a largo plazo es volver a ubicar a Gimnasia y Tiro en el lugar al que pertenecía.
Sí, esa es la idea. Ojala que el esfuerzo de la gente que está en el club y de la gente que está apoyando sirva. También del cuerpo técnico y de los jugadores. Esperamos también que la gente se entusiasme, se contagie y entre todos hagamos un esfuerzo máximo para recuperar un poco lo perdido.






Obviamente hubo cambios en vos en estos 10 años que pasaron, cuales son los principales de este Rueda que llega al club.
Sin duda alguna el camino recorrido. La cantidad de partidos que he jugado afuera, en primera división, haber jugado Copas Libertadores y el haber tenido roce internacional que antes no lo tenía. Sin dudas soy un jugador más completo, que obviamente es muy diferente en lo físico, por la cantidad de partidos y por la edad. Llego con la experiencia necesaria para afrontar cosas serias.




¿Tu llegada al club esta ligada a tu retiro?
Sí, sin dudas. Es así. Ya me radico en la provincia y la idea es quedarme a vivir en Salta, retirarme acá y seguir muy ligado a Gimnasia, como para devolver un poco toda esa alegría que me dieron.






¿Pensas seguir ligado al club como director técnico o como directivo?
Quiero seguir ligado al club. En un principio lo hago como jugador y, sin duda alguna, después las puertas van a quedar abiertas para todo…




¿Que le dirías a la gente de Gimnasia?
Que apoyen al club ahora, más que nunca. Que los hinchas que están enojados con la dirigencia, con el equipo y que tiene la camiseta guardada, que la saque; que se la ponga y que venga a alentar a la cancha y así apoyarnos para poder conseguir el ascenso.


Fotos: Rodrigo Spiess

Rezza: “Lo sigo a Gimnasia, siempre lo he hecho. Es una lastima que el club haya descendido tanto”




El pasado 19 de julio se cumplieron 10 años del último ascenso de un equipo de Salta a la primera división del fútbol argentino. Por supuesto, estamos hablando de Gimnasia y Tiro, que consiguió su segundo pase a la “A” de la mano de Ricardo Rezza, técnico que ya había ascendido al club salteño en 1993.
Actualmente Rezza dirige Defensa y Justicia en el Nacional B y estuvo a un paso de lograr el ascenso la pasada temporada. Concluyó el torneo como puntero junto a Olimpo, pero por diferencia de goles el título quedó en las manos de los bahienses.

Tras el primer turno de entrenamiento en el predio que Defensa tiene en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, Rezza almorzaba junto a su cuerpo técnico y el resto del plantel. Luego de la comida, comenzamos la entrevista.

“¿Es bueno a la hora de recordar fechas?”, le pregunté mientras sacaba el material de archivo
de la mochila. Su cara tiró un ligero “No”. “Bueno –dije-, porque sucede que hace exactamente 10 años usted lograba el ascenso a primera con Gimnasia en Córdoba. Le ganaban por penales a Talleres”. Una sonrisa enorme se dibujó en su boca y sus manos tomaron rápidamente los recortes de diarios que recordaban aquel momento.

-Cuando ves estas imágenes de lo sucedido hace 10 años, ¿qué cosas te pasan por la cabeza?

-Es increíble. Estoy recordando un poquito a los muchachos, a los amigos que uno ha hecho allá en Salta. Es algo que siempre hemos comentado: que no era sólo la gente de Gimnasia la que iba a ver los partidos. También recuerdo lo lindo que uno se sintió. Hay algunos jugadores de los cuales uno se acuerda poco y otros que recuerda más, como Palito Álvarez. Es un orgullo haber dirigido esta institución. La verdad que no lo tenía retenido, porque son tantas las fechas que uno tiene en la cabeza… Pero sin dudas este es un momento lindo y de felicidad. Volver a recordar todo lo que uno ha hecho en Gimnasia, que no fue en vano, porque ha quedado en la historia del fútbol de Salta.

-¿Una de las claves del ascenso fue el peso de la localía de Gimnasia, verdad?

-Si, sin duda fue un equipo muy efectivo. Se pueden recordar muchas goleadas. Además, el único partido que perdimos en el octogonal fue como visitante y contra Talleres. Después tuvimos muy pocos partidos perdidos en la Zona Clasificación y en la Zona Campeonato. Si no recuerdo mal, de entrada habíamos perdido dos o tres partidos. Entonces, el presidente de Gimnasia, “Pepe” Jiménez me dijo: “Nos alejamos mucho”. Pero después el equipo se encaminó y tratamos de hacerlos sentir unidos, tanta afuera como dentro de la cancha. A los muchachos que no habían estado en el fútbol grande de Buenos Aires les remarcaba su importancia y que este torneo los acercaba a un futuro más grande.

-¿Cómo trabajaste la cabeza de los jugadores, para que se mentalizaran en que sí se podía lograr el ascenso?

-Todo fue de a poco. Cuando empezamos, nos marcamos objetivos. Arranqué hablándoles del plantel que teníamos y de la capacidad de cada uno. Les dije a todos los jugadores que de la única forma en que se lograba el ascenso era con entrenamiento, con unidad, entregando todo en cada juego y cumpliendo las funciones correspondientes. Todo pasó por ahí. Después, si los jugadores llegaban a un gran nivel era porque tenían las condiciones; pero si a esas condiciones no las aplicaban al equipo, todo se complicaba. Además, los logros que yo traía encima con Gimnasia eran fundamentos suficientes para que ellos creyeran en mis palabras. Les dije: “Muchachos, acá tengo tanto material como lo tuve aquella vez o como lo tuve en otro equipo. Lo que pasa es que el nombre sólo no juega. Tenemos que dar todo de cada uno, porque para hacer una campaña importante siempre hay que dejar algo de lado. Vamos a tener lesionados y suspendidos, pero siempre dejando todo en cada partido”.

-Justamente antes de la serie final con Talleres, Gimnasia llegó con varios lesionados, ¿Cómo fue afrontar esos encuentros?

-Eso lo charlamos con los muchachos en aquel momento. Talleres tenía una formación con más nombres e inclusive de más juego. Pero lo que teníamos nosotros era la entrega y de eso los convencía a mis jugadores. Para mí era un final cerradísima. Tal era así que esa semana invité a la gente de Salta que nos acompañara porque nos íbamos a despedir de la B Nacional. Todo contagió a la gente y al equipo. Hubo una mentalidad y hubo convencimiento.

-¿Tenés alguna anécdotas de la previa de aquella final?

Antes de la segunda final ante Talleres, mi colaborador se encargó de grabar un casete con saludos de los familiares de cada uno con el fin de motivar a los jugadores. Cuando salimos del hotel rumbo al Chateau Carreras, pusimos el audio y todos empezaron a llorar. Me emociono cuando me acuerdo, porque hablaban todos. Recuerdo el mensaje de la madre de Alvarez diciendo: “!Palito, te va a ir bien!”

-A Córdoba llegaron con una ventaja de 1 a 0, pero se fueron al entretiempo con la serie empatada. En la segunda etapa Talleres se venía con todo y respaldado por más de 40 mil almas. ¿Qué les dijiste a los jugadores en el vestuario?

-La verdad que no me acuerdo de esa charla. Como una anécdota, yo me acuerdo que ese día por la tarde, previo al partido, me viene a buscar mi ayudante a la habitación y yo estaba dormido. Me dice: “Escuchame, jugamos la final… ¿Cómo podes dormir?”. Se los dije a los muchachos en la charla técnica previa al juego; que yo tenía una tranquilidad bárbara, porque ellos iban a disfrutar de un logro, de una fiesta y que estaban en condiciones de lograrlo. Aparte, nosotros sabíamos que no podíamos defendernos todo el tiempo. Jugamos con (Luís) Rueda, (Jorge) Cervera, (Ramiro) Leone y (Víctor) Godoy. Teníamos un equipo muy ofensivo. Pasa que Talleres era un muy buen equipo. Sé que aguantamos con un espíritu de lucha y corazón. Los jugadores pusieron todo en ese partido.

-Esas eran una de las cosas que te criticaban: que eras conservador y defensivo. Pero no es tan así si se observan los números de la campaña.

-Nada que ver. Lo que pasa es que yo trato de que mis equipos sean ordenados atrás, porque sino no podes ir para adelante. El equipo que no es bueno en defensa, tiene poca vida. Es todo lo contrario a lo que dicen, porque sino yo no habría disputado todos los ascensos que jugué.

-Muy bien, luego llegaron los penales…

-Nosotros los habíamos practicado antes.

-Es verdad. En una nota al diario Olé luego del ascenso, “Palito” Álvarez sostiene: “Practicamos entre 80 y 100 penales”.

-Es cierto. Cuando fuimos a la definición él mismo le dio tranquilidad a los muchachos. A parte nos decía en la semana: “Si hay penales, déjenmelos a mí”. Aparte era un gran atajador. Para ir a los palos era muy rápido. Nosotros teníamos ese convencimiento de que si íbamos a los penales, teníamos muchas chances y éramos un poco más que ellos. Aparte la presión la tenían los de Talleres. “Palito” fue muy importante en este encuentro, más que nada por la definición final.

-¿Qué recordás de los festejos?

-Ja, me acuerdo que los muchachos me querían levantar y yo tenía miedo de que me tiraran. Luego me fui con la gente de Salta que estaba en la tribuna que está en el fondo, a la derecha de los bancos. Fue muy emotivo. Pero esos momentos son en los cuales pensás en la familia, en los jugadores y sobre todo en la gente. Recuerdo mucho el regreso a la provincia y los festejos.

-No se si recordará una curiosidad de la primera final: la dirigió Horacio Elizondo...

-¡¿Elizondo dirigió el primer partido?! No lo sabía. Siempre recuerdo algo sobre él: en una ocasión se habló sobre quién debería ser el técnico de la selección y fue él quien me recomendó a mí para el puesto. Eso siempre lo recuerdo.

-Seguis teniendo contacto con los jugadores?

-Con Marcelo Herrera he tenido contacto, a Guiberguis le he mandado saludos, hable con Rueda, con Cervera. Pero perdí el contacto. Pasa que tomamos caminos diferentes.

-¿En estos diez años que pasaron, como fue el trato con los salteños?

-Habré ido tres o cuatro veces y siempre se portaron muy bien. En algunos partidos me encuentro acá con alguno de ellos. Tienen un recuerdo hermoso. Pasa que uno tuvo un comportamiento muy bueno. Se sabe que no se llega así nomás al corazón de la gente. Siempre colaboré con ellos con lo que podía. En una ocasión ayudé a la escuela de entrenadores con los cursos. Traté de colaborar con la parte deportiva que tan difícil es para los técnicos de allá, estando tan lejos de Capital Federal. Justamente para el 28 de julio me invitaron para un partido que organiza la fundación PUPI en Salta y estoy viendo si voy con mi familia. Estaría bueno que la gente de Gimnasia organice algo.

-¿Que opinión te merece la actualidad del club?

-Lo sigo a Gimnasia, siempre lo he hecho. Es una lastima que el club haya descendido tanto. Pasa que cuando se logran estas cosas en un club, también fue gracias a la parte dirigencial. En aquel momento el presidente era “Pepe” Jiménez y sus colaboradores. Yo llegue y me di con una ciudad donde siempre me trataron bien, incluso hinchas que no eran de Gimnasia. No recuerdo haber tenido un insulto en la calle o en la calle. Había un respeto de toda la gente. Los resultados se dieron como consecuencia de esto: de una organización, de la buena elección de los jugadores y promocionar jugadores de las inferiores.

-En una ocasión hablé con Jorge Ginarte, ex técnico de Gimnasia, y me decía: “Muy linda la gente, muy lindo el club, pero me deben plata”. ¿Quedó todo bien en lo económico entre el club y vos?

-Con migo había quedado algo pendiente, pero quedó todo saldado. Al problema lo arreglé por otro lado así que no tengo ningún reclamo.

-¿Te gustaría volver a Gimnasia?

-Creo hubo una idea hace poco, que me habían comentado de la posibilidad de hacer un gran equipo en Salta, para que esté en la primera división. A mí me parece que es una buena idea e incluso dije que si un día hacen eso, no sé si me gustaría dirigir, pero sí me encantaría participar de ese proyecto. Sería bárbaro con el estadio que tiene, con la gente que ve fútbol en la provincia y con lo mucho que ha crecido la ciudad. Yo creo que con el tiempo esto va a llegar. Salta tiene que tener un equipo en primera división. Estaría bueno que algunas de las instituciones grandes se unan y puedan hacer algo importante.