Actualmente Rezza dirige Defensa y Justicia en el Nacional B y estuvo a un paso de lograr el ascenso la pasada temporada. Concluyó el torneo como puntero junto a Olimpo, pero por diferencia de goles el título quedó en las manos de los bahienses.
Tras el primer turno de entrenamiento en el predio que Defensa tiene en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, Rezza almorzaba junto a su cuerpo técnico y el resto del plantel. Luego de la comida, comenzamos la entrevista.
“¿Es bueno a la hora de recordar fechas?”, le pregunté mientras sacaba el material de archivo de la mochila. Su cara tiró un ligero “No”. “Bueno –dije-, porque sucede que hace exactamente 10 años usted lograba el ascenso a primera con Gimnasia en Córdoba. Le ganaban por penales a Talleres”. Una sonrisa enorme se dibujó en su boca y sus manos tomaron rápidamente los recortes de diarios que recordaban aquel momento.
-Cuando ves estas imágenes de lo sucedido hace 10 años, ¿qué cosas te pasan por la cabeza?
-Es increíble. Estoy recordando un poquito a los muchachos, a los amigos que uno ha hecho allá en Salta. Es algo que siempre hemos comentado: que no era sólo la gente de Gimnasia la que iba a ver los partidos. También recuerdo lo lindo que uno se sintió. Hay algunos jugadores de los cuales uno se acuerda poco y otros que recuerda más, como Palito Álvarez. Es un orgullo haber dirigido esta institución. La verdad que no lo tenía retenido, porque son tantas las fechas que uno tiene en la cabeza… Pero sin dudas este es un momento lindo y de felicidad. Volver a recordar todo lo que uno ha hecho en Gimnasia, que no fue en vano, porque ha quedado en la historia del fútbol de Salta.
-¿Una de las claves del ascenso fue el peso de la localía de Gimnasia, verdad?
-Si, sin duda fue un equipo muy efectivo. Se pueden recordar muchas goleadas. Además, el único partido que perdimos en el octogonal fue como visitante y contra Talleres. Después tuvimos muy pocos partidos perdidos en
-¿Cómo trabajaste la cabeza de los jugadores, para que se mentalizaran en que sí se podía lograr el ascenso?
-Todo fue de a poco. Cuando empezamos, nos marcamos objetivos. Arranqué hablándoles del plantel que teníamos y de la capacidad de cada uno. Les dije a todos los jugadores que de la única forma en que se lograba el ascenso era con entrenamiento, con unidad, entregando todo en cada juego y cumpliendo las funciones correspondientes. Todo pasó por ahí. Después, si los jugadores llegaban a un gran nivel era porque tenían las condiciones; pero si a esas condiciones no las aplicaban al equipo, todo se complicaba. Además, los logros que yo traía encima con Gimnasia eran fundamentos suficientes para que ellos creyeran en mis palabras. Les dije: “Muchachos, acá tengo tanto material como lo tuve aquella vez o como lo tuve en otro equipo. Lo que pasa es que el nombre sólo no juega. Tenemos que dar todo de cada uno, porque para hacer una campaña importante siempre hay que dejar algo de lado. Vamos a tener lesionados y suspendidos, pero siempre dejando todo en cada partido”.
-Justamente antes de la serie final con Talleres, Gimnasia llegó con varios lesionados, ¿Cómo fue afrontar esos encuentros?
-Eso lo charlamos con los muchachos en aquel momento. Talleres tenía una formación con más nombres e inclusive de más juego. Pero lo que teníamos nosotros era la entrega y de eso los convencía a mis jugadores. Para mí era un final cerradísima. Tal era así que esa semana invité a la gente de Salta que nos acompañara porque nos íbamos a despedir de
-¿Tenés alguna anécdotas de la previa de aquella final?
Antes de la segunda final ante Talleres, mi colaborador se encargó de grabar un casete con saludos de los familiares de cada uno con el fin de motivar a los jugadores. Cuando salimos del hotel rumbo al Chateau Carreras, pusimos el audio y todos empezaron a llorar. Me emociono cuando me acuerdo, porque hablaban todos. Recuerdo el mensaje de la madre de Alvarez diciendo: “!Palito, te va a ir bien!”
-A Córdoba llegaron con una ventaja de
-La verdad que no me acuerdo de esa charla. Como una anécdota, yo me acuerdo que ese día por la tarde, previo al partido, me viene a buscar mi ayudante a la habitación y yo estaba dormido. Me dice: “Escuchame, jugamos la final… ¿Cómo podes dormir?”. Se los dije a los muchachos en la charla técnica previa al juego; que yo tenía una tranquilidad bárbara, porque ellos iban a disfrutar de un logro, de una fiesta y que estaban en condiciones de lograrlo. Aparte, nosotros sabíamos que no podíamos defendernos todo el tiempo. Jugamos con (Luís) Rueda, (Jorge) Cervera, (Ramiro) Leone y (Víctor) Godoy. Teníamos un equipo muy ofensivo. Pasa que Talleres era un muy buen equipo. Sé que aguantamos con un espíritu de lucha y corazón. Los jugadores pusieron todo en ese partido.
-Esas eran una de las cosas que te criticaban: que eras conservador y defensivo. Pero no es tan así si se observan los números de la campaña.
-Nada que ver. Lo que pasa es que yo trato de que mis equipos sean ordenados atrás, porque sino no podes ir para adelante. El equipo que no es bueno en defensa, tiene poca vida. Es todo lo contrario a lo que dicen, porque sino yo no habría disputado todos los ascensos que jugué.
-Muy bien, luego llegaron los penales…
-Nosotros los habíamos practicado antes.
-Es verdad. En una nota al diario Olé luego del ascenso, “Palito” Álvarez sostiene: “Practicamos entre 80 y 100 penales”.
-Es cierto. Cuando fuimos a la definición él mismo le dio tranquilidad a los muchachos. A parte nos decía en la semana: “Si hay penales, déjenmelos a mí”. Aparte era un gran atajador. Para ir a los palos era muy rápido. Nosotros teníamos ese convencimiento de que si íbamos a los penales, teníamos muchas chances y éramos un poco más que ellos. Aparte la presión la tenían los de Talleres. “Palito” fue muy importante en este encuentro, más que nada por la definición final.
-¿Qué recordás de los festejos?
-Ja, me acuerdo que los muchachos me querían levantar y yo tenía miedo de que me tiraran. Luego me fui con la gente de Salta que estaba en la tribuna que está en el fondo, a la derecha de los bancos. Fue muy emotivo. Pero esos momentos son en los cuales pensás en la familia, en los jugadores y sobre todo en la gente. Recuerdo mucho el regreso a la provincia y los festejos.
-No se si recordará una curiosidad de la primera final: la dirigió Horacio Elizondo...
-¡¿Elizondo dirigió el primer partido?! No lo sabía. Siempre recuerdo algo sobre él: en una ocasión se habló sobre quién debería ser el técnico de la selección y fue él quien me recomendó a mí para el puesto. Eso siempre lo recuerdo.
-Seguis teniendo contacto con los jugadores?
-Con Marcelo Herrera he tenido contacto, a Guiberguis le he mandado saludos, hable con Rueda, con Cervera. Pero perdí el contacto. Pasa que tomamos caminos diferentes.
-¿En estos diez años que pasaron, como fue el trato con los salteños?
-Habré ido tres o cuatro veces y siempre se portaron muy bien. En algunos partidos me encuentro acá con alguno de ellos. Tienen un recuerdo hermoso. Pasa que uno tuvo un comportamiento muy bueno. Se sabe que no se llega así nomás al corazón de la gente. Siempre colaboré con ellos con lo que podía. En una ocasión ayudé a la escuela de entrenadores con los cursos. Traté de colaborar con la parte deportiva que tan difícil es para los técnicos de allá, estando tan lejos de Capital Federal. Justamente para el 28 de julio me invitaron para un partido que organiza la fundación PUPI en Salta y estoy viendo si voy con mi familia. Estaría bueno que la gente de Gimnasia organice algo.
-¿Que opinión te merece la actualidad del club?
-Lo sigo a Gimnasia, siempre lo he hecho. Es una lastima que el club haya descendido tanto. Pasa que cuando se logran estas cosas en un club, también fue gracias a la parte dirigencial. En aquel momento el presidente era “Pepe” Jiménez y sus colaboradores. Yo llegue y me di con una ciudad donde siempre me trataron bien, incluso hinchas que no eran de Gimnasia. No recuerdo haber tenido un insulto en la calle o en la calle. Había un respeto de toda la gente. Los resultados se dieron como consecuencia de esto: de una organización, de la buena elección de los jugadores y promocionar jugadores de las inferiores.
-En una ocasión hablé con Jorge Ginarte, ex técnico de Gimnasia, y me decía: “Muy linda la gente, muy lindo el club, pero me deben plata”. ¿Quedó todo bien en lo económico entre el club y vos?
-Con migo había quedado algo pendiente, pero quedó todo saldado. Al problema lo arreglé por otro lado así que no tengo ningún reclamo.
-¿Te gustaría volver a Gimnasia?
-Creo hubo una idea hace poco, que me habían comentado de la posibilidad de hacer un gran equipo en Salta, para que esté en la primera división. A mí me parece que es una buena idea e incluso dije que si un día hacen eso, no sé si me gustaría dirigir, pero sí me encantaría participar de ese proyecto. Sería bárbaro con el estadio que tiene, con la gente que ve fútbol en la provincia y con lo mucho que ha crecido la ciudad. Yo creo que con el tiempo esto va a llegar. Salta tiene que tener un equipo en primera división. Estaría bueno que algunas de las instituciones grandes se unan y puedan hacer algo importante.





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