jueves, 24 de enero de 2008

LA FAMILIA... INTOCABLE

En su familia, Victor es el menor de ocho hermanos. “Cuando hablo de mi familia realmente me emociono y me lleno de orgullo, porque gracias a ellos terminé de estudiar siendo una persona grande. Si no hubiese sido por mi mamá y mis hermanos, no estaría hablando con vos acá. Porque estudie en una universidad privada en momentos muy duros. La verdad que siempre les voy a estar agradecidos. Ellos me bancaron muchísimo cuando yo estudiaba en la Católica”.
Comúnmente se tilda al último hijo de todas las familias como el más caprichoso y revelde, pero eso no sucedió con Cuellar. “Nunca fui un revelde. Siempre me dediqué al cien por ciento a las cosas que quería hacer. En su momento, quería jugar al fútbol y lo hice dejando todo, porque pensé que iba a lograr cosas más importantes, pero no lo hice. De todas formas estoy muy contento por haberlo intentado. Eso me dejó más tranquilo para poder estudiar al cien por ciento”.
En la vida de todos hay hechos que marcan a fuego el futuro… “El problema que yo tuve en mi vida y que fue muy duro, fue que me case a los 25 años. Recuerdo que en aquel momento fue todo cuesta arriba, porque retomé la universidad cuando vivía solo con mi esposa y mi hija. Tuve que estudiar y sostener a mi familia… era una cosa muy complicada”.
-Bueno, pero creo que es muy valorable lo tuyo, porque así y todo lograste el objetivo que era el título universitario.
-Sí, se potencia todo y por eso estoy tan orgulloso. Incluso, recuerdo, que para no gastar en colectivo con el fin de tener plata para las fotocopias y demás materiales de estudio, iba en bicicleta desde El Tribuno hasta la Catolica… Eran 25 km todos los días entre ida y vuelta.
-Pero también debe ser que lo tomabas como una forma de entrenamiento y ponerte bien físicamente.
-Claro que sí. Siempre me encantó hacer toda clase de actividad física y para mí ese camino era un paseo. Pero había momentos que ya estaba podrido del calor, la lluvia… más de una vez me mojé. Me agarraron tormentas en las que tenía que pedalear con el agua hasta las rodillas. Pero mi hija fue mi motor. Muchas veces tuve ganas de dejar todo, pero cuando iba a dejarla en la cama para hacerla dormir, me decía a mi mismo “Tengo que pelearla y hacerlo por ella”. Entonces, le daba un beso y me transformaba, me salía energía de donde no tenía.
Antes de lograr el título universitario, Victor se separó y luego de un tiempo se divorció. El fruto de esa relación fue María Victoria, que hoy tiene siete años. “Por ella se me cae la baba, es mi reina”, expresa el profe…
-Dicen que es muy complicado tener una hija mujer…
-Jajajaja! Sí, sí… Cada vez que pienso que mi hija va a crecer, me vuelvo loco. Pero creo que son etapas y las tengo que vivir. Imagino que me lo voy a tomar tranquilo en su momento… jajaja! Más allá de que con mi ex mujer me separe por otras circunstancias, los dos la queremos mucho a María Victoria.
Victor está más que agradecido con su familia… Habló de su madre, hermanos e hija, pero también tuvo que hacerlo de su padre… “Mi papá murió y eso es lo que lamento mucho, porque murió antes de que me recibiera. Pero soy de los que cree en la vida eterna y siempre me acuerdo de él y lo tengo presente. Cuando hago una oración, se la dedico a mi viejo y le agradezco por el ejemplo que me supo dar. Siempre siento que está presente en mi vida”.